Hace tiempo que deje de asistir a eventos, conferencias, presentaciones,
seminarios, jornadas relacionadas con la actividad turística en la cual
desarrollo mi vida profesional des de hace algunos días.
En los últimos años se había centrado mucho en hablar de la irrupción en el
sector de las nuevas tecnologías y aplicaciones junto a las nuevas operadoras comerciales basadas en
la red, con lo que se había dejado de lado el discurso tradicional.
La crisis económica a nivel mundial ha distorsionado mucho la realidad en
la prestación de los servicios, la tipología de los clientes, usos y abusos en
los contratos de los trabajadores y una larga lista de atributos que solo
sirven para justificar acciones, algunas abusivas.
Últimamente he asistido a conferencias, seminarios, foros etc. (la verdad
es que pocas) y me di cuenta que la mayoría de ponentes, tertulianos,
conferenciantes, o políticos en las aperturas o clausuras, caen a menudo en la tentación
de confundir sistemáticamente Calidad con Poder adquisitivo.
Personalmente me produce escalofríos cada vez que alguien desde una tribuna
vocifera la palabra “turismo de calidad” o “nuevos mercados”.
Se habla siempre de sustituir el turismo existente por un turista de
calidad sistemáticamente, como si ello fuera tan sencillo, tanto como acercarse
al centro comercial más cercano y elegir
entre un estante u otro.
Este año como los precedentes han sido buenos para el sector receptivo a pesar de los
discursos recurrentes de tono pesimista (que “también es turismo”) lo apostillo
para los que desconocen el sector, nuestros esfuerzos promocionales se ven
recompensados con la compra de nuestros
servicios por parte de los mercados, y
el mercado que responde a nuestras propuesta, tiene tanta calidad como el que
se solicita constantemente por aquellos que proponen constante la sustitución.
Turismo de calidad es “todo” cliente que elige nuestra oferta, esto debería
quedar grabado en la mente del sector, lo que a menudo se solicita o se
confunde es con el deseo de poder recibir un turismo con mayor poder
adquisitivo, pero eso amigos, va relacionado con lo atractiva que pueda ser
nuestra propuesta a segmentos del mercado con este supuesto mayor poder
adquisitivo.
A menudo, comerciantes, o personas que interaccionan con el turista suelen
ventilar la descripción de la tipología en que “gastan poco”, yo les invito a
que hagan de turista una semana y después pasamos cuentas, a menudo hay muchas
personas que no son conscientes de la capacidad del gasto de un turista que se
ve sometido a ofertas las 24 horas del día una vez llega al destino.
Con la irrupción del mercado Soviético o simplemente llamado “Ruso” y dado
que estos disponen de mayor poder adquisitivo, automáticamente ha relegado a los
mercados tradicionales a un estadio de turismo “barato” o de bajo poder adquisitivo.
Cuando en una tribuna escucho acerca de los nuevos mercados (Rusia, China,
India, Brasil) y de la necesidad de incidir en ellos, me entristezco por la
falta de agradecimiento y respeto hacia aquellos mercados llamados tradicionales que quieren relegar a
un segundo plano, o sustituirlos de un plumazo siendo los que habitualmente
forman parte de la gran cifra de la fidealización, este año sin ir más lejos el mercado que mejor
se ha comportado después del “Ruso” ha sido el Francés, (ahí al lado de toda la
vida) y que no tiene nada de “nuevo mercado”.
Me entristece escuchar en los
discursos, que se apuesta por lo fácil, (enamorar es sencillo), lo difícil es
mantener la relación ¿verdad?, pues eso es turismo, si lo que pretendemos es que
se vayan a casa con una grata experiencia, además de enamorarlos, debemos
mantener la relación viva, porque como dice un buen amigo, la amistad a
diferencia del amor, no necesita frecuencia, yo necesito ver a mis clientes
cada año y a ser posible mas de una vez. Con los amigos juego a cartas o voy al
futbol.
Señores ponentes, tertulianos, oradores, expertos, centren los temas,
estudiadlo bien antes de hablar, el turista está en casa, nos bastaría hablar
con él para después poder hablar de él, se lo recomiendo.

