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jueves, 14 de marzo de 2013

Gran Turismo


Este es el título del  libro recién salido del horno, que ha escrito mi buen amigo Raimon Martínez Fraile,   el sin saberlo me ha servido de cuerda para que saliera del pozo  del silencio en el que me hallaba, muestra de ello es que llevaba sin publicar nada en mi blog un año y un día, casi una condena para mí y una liberación para vosotros.
A veces no escribo porque sencillamente no tengo nada que decir, motivos ¿preguntareis? , tal vez  porque no estoy en condiciones de de dar rienda suelta al espíritu crítico, por simple pereza  o un sinfín mas de excusas que no son razones suficientes para haberos dando tanto recreo.
El caso es que después de haber devorado de una tacada el libro, aquí estoy, sentado frente la pantalla y dándole al teclado, con la ironía desatada, la admiración y el orgullo hacia mi amigo por las nubes con  la necesidad de querer  compartirlo con vosotros o quien quiera leerlo.
El titulo es Gran Turismo y el subtitulo es  Mitos y verdades de uno de los motores de la economía- Turismo y la creación de empleo,
Como es un libro de 92 páginas, no entrare en detalles, pero para aquellos que se creen en el sector, trabajan en el, o simplemente pululan o escarcean, les recomiendo su lectura y más en estos tiempos de crisis, que además es el  gran olvidado por todos los analistas, dirigentes, gobernantes y cuando lo hacen es con prejuicios, mitos, leyendas urbanas que no se corresponden con la realidad.
Pongo especial énfasis en la recomendación de  la lectura de los capítulos dedicados al Sector Hotelero en
El turismo y la economía.
Nunca en tan breve espacio he podido encontrar una descripción o enfoque de una actividad empresarial  tan acertadamente y negada sistemáticamente por el propio sector que sigue inmerso en mirarse permanentemente  el ombligo.
Los tornillos son distintos a las cucharas.
Es evidente que las leyes que rigen el sector provienen del sector industrial ya que esto del turismo fluye de la nada, de una noche loca de manzanilla, flamenco y bulerías, hasta que un  día alguien se da cuenta de ello e intenta convencer al ministro de turno  que hay que adaptar algo tan simple como pueda ser la amortización material  de manera distinta para una maquina de procesos industriales  a los bienes de equipo de un hotel.
La feria de las vanidades
En este apartado se visualiza gráficamente el despilfarro publico que todos conocemos pero seguimos validando año tras año, no me extenderé porque siempre he compartido el mismo espíritu crítico que el autor al respecto.
Promoción si, subsidios no
Aquí también comparto plenamente sus filosofías y pensamientos, con lo cual no daré ni un ápice de avance, pues el texto original quedaría enfoscado por una opinión externa como es la mía, prefiero que la inquietud os lleve a tener el deseo de leer al original.
Universidad y escuelas de turismo.
Otra de las grandes lagunas sectoriales y que entre todos validamos,  un engaño social que nos cuesta mucho dinero pero que sigue vigente, confundiendo oficio con  conocimiento, aunque suelen andar juntos no sirven para lo mismo y el texto lo demuestra sobradamente.
Los diez mandamientos
El autor resume en diez puntos
Con el solo hecho de representar aquí o enumerar los puntos os daréis cuenta de la importancia de cada uno de ellos.
La inversión en promoción turística es inversamente proporcional
El turismo nacional es esencial
La distancia es el tiempo, no los kilómetros
Hay que hacer poca publicidad y mucha promoción.
Segmentar producto en destino
Segmentar producto en origen.
¿El producto prima sobre el destino?
El precio no es determinante, es determinante la experiencia.
La calidad no es un lujo, es relación calidad-precio.
El Turismo es economía.
Espero haberos dejado con la intriga suficiente como para que os hagáis con el libro, incluso para aquellos que no formen parte del sector, pero si del mundo del Marketing o la publicidad, podrán sacar conclusiones que les ayuden a entender a un sector por si reciben algún encargo para  no caer en la tentación de creer que es un sector habitualmente tratado de banal.
Después de leer convendréis conmigo que tiene tanto rigor e importancia como cualquier otro sector económico de nuestra sociedad, con la salvedad y excepcionalidad que siendo un producto/servicio de exportación, el consumo se produce en fabrica (no hay que enviarlo), la riqueza se distribuye de forma generalizada en el territorio (en líneas generales no se benefician a grandes corporaciones multinacionales) , aunque este último apartado podríamos discutirlo, ya que solo sirve para centrar vuestra atención en la importancia global y no en la operativa meramente descrita.

viernes, 17 de abril de 2009

¡Me han robado un cliente ¡




En las ferias es costumbre cruzarse con los colegas, competidores, y personalidades conocidas del sector, las conversaciones de cruce suelen versar acerca de la crisis, la situación general, la periférica, y al final la personal
con la mirada perdida hacia las personas que deambulan en tu entorno, es una de las cosas que mas nervioso me pone, estar hablando con alguien que no le interesa lo mas mínimo nada de lo que le cuentas.

Una vez saludados, hablado de la crisis, (casualmente esta”crisis” solo va con los demás), como decía un buen amigo, “los infartos y la lotería, siempre toca a los otros”, algunos admiten disminución ligera en la actividad, o ralentización, se respira optimismo sin fundamentos, todos afirman que se saldrá de esta, pero nadie sabe ni como ni cuando, de cualquier forma es alentador ver optimismo en un sector eminentemente pesimista.

El punto álgido de la conversación llega cuando alguien de forma confidencial te comenta que le han robado un cliente, precisamente “fulanito”, (alguien que ambos conocemos) genera morbo saber como fue, como paso, y a poco interés que muestres en su desgracia, te suelta los pormenores, seguido de comentarios acerca de la empresa de “fulanito” que no atraviesa momentos económicos muy alentadores y con cierto despecho hacia el cliente perdido, como queriendo decir “ya se lo encontrara” o el equivalente a que en futuro valorara lo que se ha perdido con el cambio, la experiencia nos demuestra que rara vez se recupera un cliente perdido, la mayoría sigue con el que en su día le ofreció mejores prestaciones.

Creo que ya va siendo hora que empecemos a entender que los clientes no son propiedad de nadie en particular, la fidelizacion (que no confundir con cautividad) hay que ganarla día a día, que los paralelismos sociales de seducción se asemejan demasiado con la conquista de una pareja y la captación de un cliente, el cortejo, la atención es álgida en los inicios, y una vez aceptado en compromiso llega la relajación y en ambos casos, se inicia el mismo efecto, dejar las puertas abiertas a nuevas proposiciones, nada nuevo por otra parte, nos basta ponernos en “sus zapatos” , para ver como actuamos.

Muchas empresas, empresarios, empleados comerciales deberían empezar a entender que nadie roba nada, si ocurre, lo perdemos nosotros, el mayor peligro esta precisamente en los clientes de largo tiempo, ya que los recientes aun gozan de la atención vigilante por seguir agradándole, mientras que se suelen descuidar a los de mas confianza, como reza la sabiduría popular, “donde hay confianza, da asco”.

Apliquémonos todos en la medida de las posibilidades, no hay que olvidar que mantener a un cliente, es mucho mas económico que captar uno nuevo, además un cliente satisfecho es nuestro mejor aliado comercial hacia otros que todavía no lo son, sabes exprimir estas posibilidades es a veces tan sencillo como hablar habitualmente con ellos, ya sean individuales o personas que deciden para un colectivo, a todos nos gusta que nos presten atención y nos ofrezcan de vez en cuando un café.
Un buen amigo tiene un frase que recuerdo muy a menudo, la quiero compartir con todos vosotros tal vez nos sirva como ejemplo de aplicación inmediata, “envíale flores, después ya le dirás porque”.

Saludos cordiales.