sábado, 8 de diciembre de 2007

¿Para que sirve un avión?


Antes habríamos dicho todos sin pestañear “para volar”, debería ser la respuesta correcta y única.

Hay otra, “para que las compañías aéreas se disputen por el mercado”, que somos todos nosotros.

A modo de introducción el ejemplo del aéreo me sirve para documentar esta reflexión.

Cuando emergieron las Low Cost, se dijo que los usuarios serian los grandes beneficiarios, hoy podemos confirmar esta tesis, rotura de posiciones monopolistas y democratización de los pasajes.

Los clientes solo compraban pasajes a las líneas aéreas de sus países, a excepción de cuando una agencia cruzaba billetes para un paquete vacacional.

Hoy compramos, donde encontramos la mejor oferta, con la única excepción de la limitación operativa.

Ya no se valoran prestaciones, el valor mas cotejado es el precio, debería orientarles a una seria reflexión hacia la calidad del servicio y su percepción en el mercado.

Se ha obtenido como resultado una fuerte competencia, entre las empresas de transporte aéreo, impensable hace tan solo 10 años, muchas creían que era un negocio para siempre, las barreras de entrada eran muy altas, pero desconocían que había personas en empresas dispuestas a saltarlas.

Antes disponíamos de una compañía, un vuelo al día a un destino, hoy sin embargo disponemos de 10 compañías 30 vuelos al día al mismo destino.

Podemos afirmar que las distancias entre los transportistas tradicionales y las nuevas compañías, cada día son más estrechos, o lo que es lo mismo, apenas hay grandes diferencias entre tradicionales y nuevas.

Las bajadas de tarifas, recortes en el servicio, descubrir engaños publicitarios, sumado a la democratización de la información entre los internautas, ha propiciado este acercamiento.


En la regularización acaecida en estados unidos a finales de los años ochenta ya hubo expertos que vaticinaban la caída de estructuras importantes, (nadie les dio crédito) en la mente de todos tenemos compañías que ya solo aparecen en las películas.

Estamos cerca de otra etapa convulsiva, (fusiones, absorciones, reagrupamientos, Opas) así como la primera fue meramente de poder económico entre empresas capitalizadas y las que no, ahora la guerra esta en manos del cliente, las compañías aéreas han de ganarse su confianza.

Ya no sirven las tarjetas de fidelizacion, millas, cliente preferente, ni nada de lo que los “Gurus” del marketing, ponían al servicio del negocio “para toda la vida”.
La próxima batalla se centrara en la aproximación de tarifas dejando las distancias en mínimos desconocidos, la lucha ya no estará en ofrecer tarifas atractivas, si no, en llenar el avión a cada salida a cualquier precio, han pasado de gestionar centros de beneficios a centros de costes, sin haber tenido tiempo para adaptarse a ello, algunas se han quedado en el camino (Sabena, Swisair,) alguna mas puede seguir la misma suerte.

La experiencia nos demuestra que cuando se gestionan centros de costes, las amortizaciones se difieren, las reformas se aplazan, las sustituciones o periodos de vida se alargan, no se invierte en formación, se deteriora la calidad del servicio, se llegara de nuevo a un punto de inflexión inverso al actual.

Aparecerán compañías intentando posicionarse a base de ofrecer mas servicios, (que ya se daban antes , café, catering, equipajes mas controlados, mejor atención, mas bussines class, etc. ) y la lucha estará en ver de que manera pueden ir aumentando las tarifas.

¿En que me baso, para hacer estas afirmaciones?,
En la curva de aprendizaje, ya que las cias de bajos costes, han aportado a la industria una masa importante de clientes. “Para ellos volar no era su medio habitual”, ha crecido el mercado, este se vuelve mas exigente y experto, lo que propicia que la curva se reactive, el mercado exigirá la contención de tarifas pero con mejores servicios.

Se cierra un ciclo y se abre otro, en el fondo esta todo inventado, solo cambia el proceso, todavía hoy “los aviones solo sirven para volar”.

¿Quien les iba a decir a mis amigos de la Hosteleria de Costa que acabarían en el mismo barco que las compañías aéreas?, así es la vida.