domingo 26 de julio de 2009

A mi maestro


A mi maestro

Quiero a través de este video, que he rescatado de mi biblioteca, compartir con vosotros las enseñanzas que mi profesor de Marketing en mi etapa de formación en Esade supo trasmitirme y que me han servido para desenvolverme en esta sociedad , en el sector turístico , vaya pues de avance mi gratitud a esta gran persona y amigo Alfonso Duran Pich.

Este video es el resultado de la conferencia que Alfonso dio en unas jornadas técnicas de turismo que se organizaron en Lloret de Mar en Octubre de 1996, para los que tengáis la paciencia de verlos enteros (dos partes) veréis que son de suma actualidad a pesar de los avances tecnológicos, y del paso del tiempo,

Han transcurrido trece años, mientras proclamamos el cambio de paradigma con las relaciones con los clientes, nuevas tecnologías, redes sociales, dos punto cero, etc. nos daremos perfecta cuenta que lo que se decía o intuía entonces, incluso tiempo atrás, probablemente con otras palabras, demuestra que lo único que han cambiado son las personas, pero no las filosofías que siguen siendo de rabiosa actualidad.

Espero sea tan ameno, instructivo y provechoso como lo sigue siendo para mi.

Saludos cordiales desde la Costa Brava

III Jornadas Tecnicas de Turismo, LLoret de Mar

jueves 23 de julio de 2009

Financiacion



Todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100€.
Acuerdan pagarla de la manera proporcional, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:

Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
El 5º paga 1€.
El 6º paga 3€.
El 7º paga 7€.
El 8º paga 12€.
El 9º paga 18€.
El 10º (el más rico) paga 59€.

A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema: "Ya que ustedes son tan buenos clientes," les dijo, "Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20€. Los tragos desde ahora costarán 80€."

El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes.

Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto.
Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20€ de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?

Calcularon que los 20€ divididos en 6 eran 3,33€, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€. Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por, aproximadamente, la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.

El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
El 6º pagaría ahora 2€ en lugar de 3€: ( ahorro 33%)
El 7º pagaría 5€ en lugar de 7€: ( ahorro 28%).
El 8º pagaría 9€ en lugar de 12€: ( ahorro 25%).
El 9º pagaría 14€ en lugar de 18€: ( ahorro 22%).
El 10º pagaría 49€ en lugar de 59€:( ahorro 16%).

Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes : los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y un quinto también.

Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.
"Yo sólo recibí un euro de los 20€ ahorrados," dijo el 6º hombre: señaló al 10º bebedor diciendo "Pero él recibió 10!"

"Sí, es correcto," dijo el 5º hombre. "Yo también sólo ahorré 1€; es injusto que él reciba diez veces más que yo."

"Verdad!!" , exclamó el 7º hombre. "¿Por qué recibe él 10€ de rebaja cuando yo recibo sólo 2? Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!"

"Un momento!", gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. "Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!"

Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.

La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:

Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.

Y así es, los catalanes son los que más pagan porque son los que más riqueza producen, en consecuencia deberían de gozar de mayores ventajas. La comunidad que paga más impuestos son los que deberian recibir mayores beneficios. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser los que más producen, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.


Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación.

lunes 6 de julio de 2009

Más de lo mismo



En mi anterior articulo “diálogo de besugos”, hago hincapié a varios elementos que inciden directamente en las relaciones entre clientes y proveedores.

El reciente post de Rafael Martinez entiendo que suma en el mismo sentido.

Hace muchos años que un grupo amplio viene publicando en el sector todo tipo de problemáticas que provocan esta situación, que persiste en el tiempo, negocios, personas, signo inequívoco que el sector goza de un binomio perfecto, alta rentabilidad/baja dedicación.

No soy consultor, ni experto, pero me considero un emprendedor (generador de negocio) convertido a empresario (gestor de negocio) que pretende hablarle a empresarios, cuando en mis artículos vuelco acciones, vivencias, experiencias o costumbres de aplicación que describen unos modelos de gestión.

Me duele compartir artículos en el mismo sentido (exagerados en tonos negativos o críticos con la situación), que pretenden agitar a la sociedad turística a ver si de una vez por todas el sector se conciencia y lidera de una vez por todas en Europa, (hasta ahora solo llevan a desistir), ya que ni los lideres (exentos) sectoriales ni los políticos (exentos también) se hacen eco de la problemática existente, solo hay que ver como se aplican los escasos recursos disponibles y como.

Liderar, no son cifras (que vemos superadas por nuestros competidores), ni costes, ni personal mal remunerado, ni inversiones desamortizadas, ni cash provisional para incontinencias que preserven la calidad promocionada.

Liderar es ser conocedor de las necesidades del mercado y poder ofrecérselo, Liderar es arrastrar al resto de seguidores (competidores) con las mismas filosofías, (Líder no es aquel empresario que más ladrillos acumula).
Internet, costes, personal, gestión de los recursos, son solo herramientas de gestión.

El verdadero problema del sector es la carencia de liderazgo, junto a unas barreras de entrada bajas, pero de salida muy alta o complicada en función de la época, esta lo es y mucho (que se lo pregunten a las entidades financieras).

Nuestro cliente no es el ejército, que compra toda la producción de cualquier tipo de zapato que se adapte al precio y a la usabilidad (que no la necesidad) de la tropa, aunque a veces actuemos de esta guisa (mayoritariamente los intermediarios, receptivos, tour operadores etc.).

La falta de criterios a la hora de elaborar la estrategia (el que la tenga) de a quien dirigimos nuestros servicios es asombrante, “vendo lo que tengo a personas que respiren”, esto a todas luces es inviable, si tu hotel esta en una zona tranquila, no le vale al que busca diversión, y viceversa, si coinciden alguien se ira descontento (sentido común) no hace falta ser experto en marketing.

Los clientes están en “nuestra casa”, (hoteles, agencias, apartamentos, camping, restaurantes, bares, etc.) podemos hablar con ellos cada día, cada hora, no te limites a que rellenen el cuestionario de control de calidad que solo mejora cada diez años cuando crees que ya no esta vigente, independientemente de que los clientes “pasen” de rellenarlos, tienen mejores cosas que hacer en su tiempo de vacaciones.

Las empresas industriales fabricantes de bienes de consumo, pagarían ingentes cantidades de dinero por poder hablar con el usuario final, a nosotros nos da miedo hablar con ellos, por varios motivos, uno podría ser “porque sabemos que no cumplimos con las expectativas”, la mayoría de dirigentes piensan (cuenta de resultados y estadísticas de ocupación) que es mejor que pague y no vuelva, (los intermediarios se encargaran de sustituirlo) o mejor los cazo yo directamente vía Internet así me ahorro unos eurillos en intermediación sin dejar a las distribuidoras tradicionales, otro, podría ser que realmente lo que me comente el cliente cuando hable con el, no le pueda satisfacer porque mi establecimiento no puede ofrecer lo que me pide, (aunque mi publicidad plagiada ofrezca estos servicios, que fueron los que le atrajeron).

Unos clientes, me decían esta misma semana cuando los despedía, que no conocían al director del hotel que desde hace veinte años consecutivos se alojan en el.

Cuando les pregunte que les atraía volver a este establecimiento, la respuesta fue sencilla y breve, dos motivaciones, uno se llama, Manuel, (recepcionista) y Carmen, (camarera de pisos, que piden coincidir en su rango cuando hacen la reserva) dos trabajadores de toda la vida que deben la vida al empresario a cambio de un salario discutible, por mas que el empresario piense que vienen por la alta inversión en comunicación, o la buena gestión de un intermediario

Si hablara con los clientes tal vez podría ahorrase algunos costes, pagar mejor salario a Manuel y Carmen, conocedores que sus servicios provocan fidelidad y repetición, de hecho así lo hacen mientras Manuel y Carmen sigan ahí, mientras tanto el director es ajeno a esta situación.

Son pinceladas extraídas de las vivencias diarias durante muchos años, (no tienen categoría de anécdota) ello no me ha convertido en experto de nada, solo en mero notario de lo que sucede a mi alrededor, no he tenido que invertir en costosos sondeos de opinión, ni en encuestas, solo tomándome algún café que otro sentado placidamente en cualquier, cafetería, salón, piscina, púb de cualquier hotel, (hablando con los clientes) la información fluye. (Yo he de desplazarme para ello) ellos los tienen sentados delante.

Agitar conciencias carece de interés para mi, solo pretendo levantar opiniones favorables, distribuir el mensaje, y hacer que las cosas cambien, mi profesor me decía que alguien había dicho, “no sucede nada que tu no quieras”, yo estoy dispuesto, espero que vosotros también.

Si este mensaje y los que son como estos, cayeran en manos de los dirigentes (especialmente políticos) que son los responsables en dedicar tantos recursos a promocionar la obsolescencia, tal vez puedan variar los criterios futuros en el reparto de zanahorias.

Pero con el tiempo que ya hemos dedicado en el que venimos hablando, y escribiendo, lo mejor que he podido sacar han sido críticas personales, matar al mensajero, y ocultar el polvillo bajo la alfombra.

Saludos cordiales.

miércoles 1 de julio de 2009

Dialogo de Besugos

Como es habitual hoy me toca visita de “reposicionamiento” (traducción, dejar todo como esta) con uno de mis proveedores (hoteleros) aunque ellos no me vean como a su cliente.

Es media mañana, con un sol que abre las piñas, los pocos clientes han terminado el desayuno y se disponen a tomar el sol, sentaditos en la terraza de su establecimiento, viéndolos pasar, mientras mi contertuliano balbucea “no gastan nada”.

Como hace tiempo que nos conocemos, y precisamente no es de los más optimistas, no le presto demasiada atención a los comentarios, pedimos dos cafés con hielo, para iniciar nuestro dialogo.

Inicia el dialogo con un pregunta capciosa ¿Dónde lleváis los clientes?, me dice con socarronería, a lo que le respondo, ¿Cuáles?, (mi respuesta) de tenerlos, algunos estarían ahora aquí junto a nosotros…se desata un tira y afloja de reproches, desde el que parece desde su punto de vista que los receptivos, almacenamos a los clientes en grandes frigoríficos para sacarlos ante necesidades puntuales de baja ocupación, argumentando la poca seriedad de algunos colegas, que andan cambiando a los clientes de hotel en función del precio “subastado” con los revenues managers (becarios de recepción) de turno, a lo que le comento que si la crisis fuera poca andan aun beneficiando (literalmente regalando dinero) a personas que jamás mostraron interés por su oferta, además de enfadar al establecimiento de al lado que es donde el cliente debería alojarse ya que así hizo su reserva, ambos sabemos que esta actitud no nos llevara a ninguna parte, con lo que decidimos pasar a hablar de lo que nos ocupa.

Siguen algunos reproches más que para no aburriros, obviare, los comentarios derivan hacia los hoteles que este año no abrirán puertas, que son unos cuantos, (nunca había sucedido), lo que constata que la crisis es de la “heavies”.

De repente, me dice, bueno ¿a que has venido? (como si no lo supiera) A tomar solo un café me temo que no, le respondo, correcto, aunque tu café aun mantiene buena calidad, es que este es solo para nosotros, para los clientes tenemos otro que les “gusta mas” (sin comentarios).

Pues he venido a hablarte de un tema que me preocupa mucho, ¿porque las ofertas (bajada de precios puras y duras) solo las efectuáis con aquellos receptivos que ni trabajan con vosotros ni os publican jamás? Mientras los que si lo hacemos regularmente a lo largo de los años, ni tan siquiera contempláis la posibilidad de anticiparos al desastre con propuestas promocionales, además acabamos pagando la mala calidad causada por la ocupación de clientes desviados, ¿Por qué mis clientes que pagan el precio publicado o contratado, han de compartir la comida de muy mala calidad con los demás?
Porque no me negaras a tenor de las encuestas de control de calidad que ha caído en picado la valoración de los clientes, a sabiendas y por lo que nos conocemos, que eres capaz de sacrificarlo todo menos tus márgenes.

Evidentemente mi contertuliano, se ha enfadado, no, por no tener razón en mis planteamientos, es por no tener una respuesta, que pudiera justificar, la reducción de personal, la baja calidad de los alimentos, la sustitución de clientes estables por jóvenes que convierten el establecimiento en una juerga constante y a todas horas.

Le comento que esta baja ocupación actual, sumándole el escaso margen , mas el coste de perder a los pocos clientes que aun confiaban en su establecimiento, es una factura que aun superada la crisis, llegara, y tengo mis serias dudas acerca de si invertir mas recursos en publicidad en un futuro,(es lo que le pedirán al gobierno los lobyes) dará los resultados que hasta ahora se han venido produciendo, porque este amigo, no sabe que el mercado ha cambiado, y si lo sabe, disimula muy bien.

La verdad es que no supo darme una respuesta, en la que se vislumbrara una solución inminente, solo me respondió “eso es lo que hay”, en momentos como los actuales estoy obligado a coger todo tipo de clientes al precio que sea.

Es una respuesta muy triste, aunque pueda entender lo que me cuenta, no puedo estar mas en contra de la praxis.

Traspasándome el peso de la conversación me dice ¿Tu que harías en mi lugar? a lo que me situó en un terreno complicado, le dije, anteponiendo que era un supuesto que nada tenia que ver con el, se supone que una empresa debe afrontar un ejercicio con recursos propios y reservas para prever posibles perdidas, solo así podrá garantizar la calidad, no esperando que sea el circulante el que lo soporte, vi. Como resoplaba y la mirada puesta hacia el cielo entendí leer sus pensamientos ¿Qué sabrás tú como me financio? Solo dijo que desde fuera es fácil dar soluciones.

Al final, no solucionamos nada de nada, mis clientes seguirán comiendo patatas fritas con pollo, dormirán mal por el alto ruido nocturno, molestados en la piscina por manadas de jóvenes que se divierten si pensar en los demás, etc.

Algunos de los que leáis, estaréis pensando en voz alta, “deja de trabajar con el”, y estoy de acuerdo con los que así pensáis, pero es que los demás (hoteleros) son iguales o peores.

Nos despedimos como siempre, con un hasta pronto, invitándome como es habitual en el con la frase “a ver que día te vienes a jugar a golf”, no os trascribo lo que se me vino a la cabeza, adeu, nos vemos pronto.

He pensado que tal vez mi futuro pase a posicionarme en la red, en vender mucho a bajo margen sin conocer los productos ni si los clientes lo necesitan, y dejar de trabajar con clientes fieles, que dan mucho el coñazo, y por lo que veo y leo, a los que están en la red, les va todo muy bien además no tienen porque verle la cara al cliente cuando algo sale mal, cobran por adelantado…( en estos días eso vale mucho), pero es solo un pensamiento como una mala pesadilla en una noche calurosa que el bochorno implacable te impide dormir placenteramente.

Una vez despierto, decido que mi trayectoria es la correcta, que son muchos años hablando con mis clientes, que les conozco, se que quieren y a veces hasta se lo puedo ofrecer y me felicitan por ello.

No será un “buen año” para mi compañía, pero tampoco será un desastre, la pretemporada (hasta Junio) empate a la temporada anterior en números de clientes, Julio mal, Agosto espero según previsiones salvar los muebles, y el otoño pinta como el año anterior, el factor precio, haber anticipado ofertas concertadas con seis meses de antelación producen efectos altamente valorados en el mercado, con respuesta positiva por parte de los clientes, porque una ventaja tiene mi compañía, no tiene un solo turista, solo CLIENTES.

Saludos cordiales desde la Costa Brava